A la consulta se viene por el cuerpo, pero el cuerpo no llega solo. Una época de mucho estrés se nota en los hombros, en la mandíbula, en una respiración corta que no baja del pecho, en un cuello que no afloja por mucho que lo trabajes. Y al revés: arrastrar un dolor durante meses desgasta el ánimo de cualquiera. No hace falta ponerse solemne con lo de la conexión mente-cuerpo; basta con reconocer que las dos cosas viajan juntas y que ignorarlo deja fuera media explicación de lo que le pasa a la persona que tienes delante.
Empezar por moverse
Lo primero y más sencillo es el movimiento. Moverse con regularidad sienta bien, y no hace falta bajar al detalle de qué se libera en el cerebro para reconocerlo: casi todo el mundo lo ha notado alguna vez. Cuando alguien está en una temporada complicada, lo que suele fallar no es la intención sino el arranque, y ahí sí puedo ayudar: buscar una actividad que se pueda sostener, ajustarla a lo que hoy es posible y no a lo que se hacía hace dos años, y quitar de en medio el miedo a que moverse empeore un dolor. Tener algo pautado, sencillo y realista da además una rutina y una sensación de avance que no es poca cosa.
Lo que se trabaja en camilla
Luego está el trabajo en camilla, que tiene un efecto difícil de medir pero que se ve en la cara de la gente. Una sesión de terapia manual sin prisa relaja algo más que el músculo. Cuando la respiración está siempre alta y corta, dedicar un rato a devolverla al diafragma suele bajar el nivel general de tensión, y son cosas que luego cada uno puede practicar en casa. Nada de esto es un tratamiento psicológico ni pretende serlo. Es fisioterapia normal, aplicada con la cabeza puesta en que la persona llega con una carga que no es solo muscular.
Hasta dónde llega la fisioterapia
Conviene decirlo claro, porque aquí es fácil pasarse: la fisioterapia no trata problemas de salud mental ni sustituye a un psicólogo o a un psiquiatra. Mi trabajo es el cuerpo. Lo que sí puede pasar, y pasa a menudo, es que alguien que está en tratamiento con su profesional de la salud mental venga además con el cuello agarrotado, con la espalda cargada o sin dormir bien, y que aliviar eso le haga el día algo más llevadero. Cuando en consulta veo señales de que lo importante está en otro sitio, lo digo y sugiero a quién acudir. Trabajar así, cada uno en lo suyo y con las cosas habladas, es lo que mejor le funciona a la persona.



