En la consulta hay aparatos, sí, pero no los enseño como quien enseña un coche nuevo. He ido incorporando técnicas con los años, de una en una y según me convencía lo que veía: la ecografía musculoesquelética, las ondas de choque, la diatermia, la punción seca, la electroestimulación. Ninguna de ellas cambia la pregunta con la que empieza cada sesión, que sigue siendo la misma de siempre: qué es lo más útil para esta persona hoy.
La tecnología como herramienta, no como escaparate
Tener el aparato no garantiza nada; lo que cuenta es saber cuándo usarlo y cuándo dejarlo en el armario. Hay casos en los que unas manos, una valoración decente y un programa de ejercicio bien pautado dan más que cualquier máquina, y decirlo no me quita trabajo: me lo ahorra a ti. La ecografía es buen ejemplo de para qué sirve de verdad la tecnología: no cura nada, pero permite ver una estructura en movimiento y decidir mejor. La máquina orienta; la decisión sigue siendo del fisioterapeuta.
Formación continua: aprender para aplicar mejor
Sigo formándome por una razón práctica: lo que se daba por bueno hace unos años a veces ya no lo es, y en esta profesión quedarse quieto se nota en la camilla. He ido añadiendo formación en punción seca, terapia manual instrumental o el uso clínico de la radiofrecuencia, y seguiré. Tampoco lo vendo como una virtud extraordinaria; es parte del trabajo. Donde más se nota es en los casos que se resisten, esos que llevan meses dando vueltas y en los que hace falta probar otra vía.
Un enfoque hecho a medida
Cada uno llega con su historia: un dolor que lleva meses sin irse, una lesión reciente haciendo deporte, una recuperación después de pasar por quirófano. Por eso no aplico protocolos cerrados. La valoración es el punto de partida real —escuchar, explorar, entender— y de ahí sale la combinación de técnicas, manuales o instrumentales, que encaja con ese problema. Hay casos que responden bien a ondas de choque y otros en los que lo que hace falta es trabajo manual y constancia. La clave nunca está en la técnica, sino en el criterio para elegirla.







